En los últimos años, el mundo del coleccionismo ha presenciado un fenómeno que ha trascendido fronteras, edades y culturas: Labubu, una pequeña criatura peluda de sonrisa traviesa que ha conquistado corazones en Asia, Europa, América Latina y más allá. Pero Labubu no es solo un juguete, es un símbolo de comunidad, moda, arte pop… y culto. ¿Qué lo hace tan especial? ¿Por qué miles de jóvenes y adultos en todo el mundo se identifican con él?
¿Qué es Labubu?
Labubu es un personaje del universo “The Monsters”, creado por el artista hongkonés Kasing Lung. Este artista, que comenzó su carrera como ilustrador de libros infantiles, desarrolló un estilo único que mezcla ternura y un toque oscuro, lo que hace que sus personajes sean inmediatamente reconocibles. Labubu nació oficialmente en 2015, pero su fama explotó tras su colaboración con Pop Mart, la empresa china que revolucionó el mercado de los “art toys”.
Pop Mart introdujo a Labubu en el mundo de las “blind boxes” o cajas sorpresa: pequeñas cajas en las que no sabes qué figura recibirás hasta que la abres. Este sistema genera expectativa, emoción y, por supuesto, deseo de coleccionar toda la serie. Desde entonces, Labubu ha sido reinterpretado en decenas de versiones: como astronauta, samurái, marinero, pastelito kawaii, pirata, y más.
Diseño y estilo: lo adorablemente extraño
Labubu tiene un diseño que rompe con lo convencional. Es una criatura peluda, de orejas puntiagudas, dientes afilados y mirada traviesa. Esa mezcla entre lo tierno y lo inquietante es parte clave de su atractivo. A diferencia de otras figuras de vinilo que siguen patrones estéticos más "cuquis" o tradicionales, Labubu tiene un carácter irreverente, algo que resuena profundamente con la Generación Z y los millennials, quienes valoran la autenticidad, la rareza y la estética “weirdcore”.
El nacimiento del “culto” a Labubu
Lo que comenzó como un interés por figuras de colección se transformó en una comunidad internacional que gira en torno a Labubu. Este “culto” no es solo metafórico: en redes sociales como TikTok, Instagram y Reddit, miles de usuarios se refieren a sí mismos como “devotos” o “fieles” de Labubu. En TikTok, por ejemplo, el usuario @cultofmegs tiene millones de visualizaciones con videos donde muestra cómo integrar a Labubu en outfits, rutinas diarias e incluso rituales estéticos.
La comunidad comparte contenido como:
- Unboxings de nuevas colecciones.
- Recomendaciones para conseguir figuras difíciles.
- Consejos para detectar falsificaciones (“Lafufu” es el nombre que se le da a los clones falsos).
- Arte fan, intervenciones personalizadas y sesiones fotográficas con Labubu.
- Videos estéticos con música donde Labubu protagoniza escenas como si fuera un acompañante de vida.
Labubu como accesorio de moda y cultura pop
El impacto de Labubu no se limita al coleccionismo. Ha pasado a ser un símbolo de estilo y autoexpresión. Celebridades como Lisa y Rosé de BLACKPINK, Dua Lipa, Rihanna y hasta el jugador de la NBA Dillon Brooks han sido fotografiados con figuras Labubu colgando de sus bolsos o en estantes visibles durante entrevistas.
Esto ha impulsado una tendencia en la que Labubu es usado como accesorio de moda: colgado de mochilas, combinado con outfits estilo Harajuku, o incluso como parte de sesiones de maquillaje alternativas. Es común ver publicaciones que dicen: “Si Labubu no va conmigo, yo no voy”.
El lado económico del fenómeno
Labubu representa hoy una parte clave del éxito económico de Pop Mart. Solo en 2024, la figura generó aproximadamente el 25% de las ventas totales de la empresa, que alcanzaron 1.8 mil millones de dólares. Este fenómeno ha motivado la apertura de tiendas Pop Mart en ciudades como Houston, Londres y Tokio, donde los fanáticos hacen fila durante horas para conseguir las nuevas versiones limitadas de Labubu.
Algunas ediciones especiales han alcanzado precios de reventa en línea superiores a los 300 o 500 dólares, especialmente las figuras doradas, versiones navideñas o colaboraciones exclusivas.
¿Por qué Labubu conecta con tantas personas?
Más allá del diseño y el marketing, Labubu conecta emocionalmente con sus seguidores. Representa algo más profundo: la libertad de ser diferente, la ternura en lo extraño, la belleza en lo raro. Para muchos, Labubu es una especie de “compañero emocional”, un recordatorio físico de lo que significa aceptar nuestras imperfecciones y convertirlas en identidad.
Su comunidad no impone reglas; más bien celebra la diversidad, la creatividad y la nostalgia infantil. Por eso, muchos usuarios afirman que coleccionar Labubus es una forma de autocuidado emocional, casi terapéutica.
Consejos para unirte al culto de Labubu
Si te estás preguntando cómo empezar, aquí van algunos consejos para integrarte a esta comunidad global:
- Compra figuras originales en tiendas oficiales de Pop Mart o distribuidores autorizados. Cuidado con las imitaciones.
- Sigue cuentas clave en redes sociales como TikTok, Instagram y Facebook para enterarte de lanzamientos y eventos.
- Explora tu estilo incorporando Labubu en tu ropa, accesorios o decoraciones.
- Comparte tu colección: toma fotos creativas, haz videos, intercambia figuras, y sobre todo, conéctate con otros fans.
- Sé auténtico: no necesitas tener 100 figuras para ser parte del culto. Con uno basta para empezar una historia.
Para cerrar
Labubu es mucho más que una figura coleccionable. Es arte, es comunidad, es identidad. En una era marcada por la hiperconexión, los algoritmos y la búsqueda de autenticidad, Labubu nos recuerda que aún hay espacio para la magia, la nostalgia y la expresión individual. Únete al culto, siéntelo, y deja que Labubu te acompañe en tu camino.